1.Buscar un sitio de almacenamiento adecuado:
El primer paso para conservar el chocolate es garantizar un almacenamiento adecuado. Es fundamental mantenerlo en un lugar fresco y seco, lejos de la luz solar, aire o humedad y de cualquier fuente de calor, como radiadores o electrodomésticos que emitan calor. Un armario o despensa interior es ideal para mantener una temperatura constante y alejado de todos estos factores. También se debería guardar alejado de otros olores.
2.Utilizar recipientes herméticos:
Para proteger el chocolate del aire y la humedad, es recomendable guardarlo en recipientes herméticos, preferiblemente de cristal. ¿Por qué es importante guardarlo alejado de sitios húmedos? Si el chocolate entra en contacto con la humedad, puede formarse azúcar en su superficie y afectar su textura y sabor. Utilizar recipientes herméticos asegurará que el chocolate se mantenga en óptimas condiciones.
3.Guardar en la nevera: Sí, pero siguiendo estas indicaciones:
En pleno verano, es a veces muy difícil garantizar una buena conservación del chocolate a temperatura ambiente. En estos casos se recomienda guardarlo en la nevera, en un envase o contenedor hermético, que evite contacto con olores y proteja de la humedad. En el momento de sacar el chocolate de la nevera, se recomienda esperar unos minutos antes de sacarlo de su contenedor, para evitar que el choque térmico de éste con la temperatura ambiente provoque condensación de la humedad ambiental en forma de gotitas de agua. Estas gotitas de agua, al posarse sobre el chocolate, funden el azúcar superficial de éste, provocando, al secarse, un aspecto blanquecino conocido como “sugar bloom”. El sugar Bloom es sólo azúcar recristalizado, y por lo tanto, perfectamente consumible, pero hace que el chocolate pierda su atractivo visual.
Si decides guardarlo en la nevera es muy importante que esté en un envase hermético (bolsa isotérmica, envase de vidrio cerrado o de plástico).
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